Maria D

A través de una compañera de trabajo, Maria se acercó a CCWR en Mayo de 2025 donde se le apoyo a someter una queja por acoso laboral y negligencia médica. Historias como la de María nos recuerdan que detrás de cada producto, cada fábrica y cada jornada laboral, hay cuerpos y vidas humanas que merecen respeto, protección y justicia.

Este es su testimonio.


En 2019 entré a trabajar en una empresa de fabricación de letreros en Elmhurst. Durante años hice el mismo trabajo repetitivo: moldear letras, permanecer de pie por largas jornadas y mover constantemente las manos, muñecas y brazos. Poco a poco mi cuerpo comenzó a resentirlo. El dolor empezó en los dedos y se extendió a las muñecas, codos, hombros, cuello y espalda.

Ya no me podía lavar los dientes. No me podía peinar. No podía subirme el pantalón. O sea, no podía hacer casi nada.

Aun así seguí trabajando porque necesitaba el empleo y creía que la empresa debía hacerse responsable de una lesión que ocurrió ahí. Nunca me dieron el tiempo necesario para recuperarme y el dolor solo empeoró.

No soy una máquina.

Además de la lesión física, sufrí maltrato constante por parte de mi supervisor y acoso sexual de un compañero. Vivía con miedo de denunciar por temor a perder mi trabajo.

Ese es tu primer temor. Si yo voy y digo esto, voy a perder mi trabajo.

En septiembre de 2023 tuve que dejar el empleo. El dolor era insoportable. Gracias a una amiga llegué a Chicago Community and Workers’ Rights (CCWR), donde recibí apoyo para presentar dos quejas que siguen en proceso: una por acoso laboral y otra por negligencia médica. Fue entonces cuando descubrí que desconocía muchos de mis derechos como trabajadora. Hoy estoy convencida de que todas las personas deberían recibir información clara sobre sus derechos desde el primer día de trabajo y que los empleadores deben asumir la responsabilidad cuando alguien resulta lesionado.

Necesitamos que nos traten como seres humanos, no como máquinas.

Comparto mi historia porque sé que muchas personas están viviendo situaciones similares y no saben a dónde acudir. Quiero que otros trabajadores sepan que no están solos y que conocer sus derechos puede cambiar sus vidas.”

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